Mi buen amigo Theeleb me recomendó este libro hace algún tiempo, ayer por la noche lo terminé y hoy me he levantado sentimental. Hay que vivir para entender algunos libros y creo que sólamente llegan a tocarte aquellos en los que identificas un pedazito de vida, de la tuya. Más allá de la propia historia, de este libro me punzaron como dardos algunos detalles… especialmente alguno como éste: “El tiempo siempre nos roba los amigos de la infancia“. Hoy me atenaza cierta melancolía, el recuerdo de aquellos días en los que no podías imaginar el Universo más allá de tu barrio y de aquellos con los que lo compartías. Hoy miro hacia atrás y me doy cuenta que hace años que ya no están… tal vez nos los haya robado el tiempo, o tal vez creíamos que el tiempo no iba a pasar.