Hay gente a la que, simplemente, no le gusta la música. Sinceramente, no saben lo que se pierden. Yo he llegado incluso a recordar olores de un momento determinado de mi vida gracias a volver a escuchar la canción que estaba sonando en ese instante. No he encontrado nada capaz de hacerme revivir sentimientos pasados como lo hace la música, momentos que permanecen vivos en mi memoria con una claridad inigualable. Momentos que, de otro modo, hubieran desaparecido en algún recóndito lugar de mi hipotálamo.
Fernando Fernán Gómez ha sido mucho, tal vez sea uno de mis actores españoles más admirados, junto con Alfredo Landa y Carlos Hipólito (se nota mi debilidad por Garci). Tengo muchas imágenes de Fernando en la cabeza, sin embargo así es como le recuerdo cuando suena este tema de la banda sonora de “La lengua de las mariposas”. Prefiero recordarle saliendo a la calle, cegado por la claridad y ante una muchedumbre que le grita: “rojo, ateo, hijo de puta….” . Prefiero recordarle con ese rostro de profunda decepción ante un mundo irracional que perdió toda capacidad de crítica en un momento dado. Quiero que el maestro permanezca de este modo en mi memoria…para siempre.
Fermín Romero