
“… . Entonces pasaron justo delante de mí. Uno de los Marchadores era un chico alto, fuerte y rubio que llevaba la camisa abierta. Una de las suelas de sus zapatos se había despegado, descosido o lo que fuera, y aleteaba con cada uno de sus pasos. El otro muchacho ni siquiera llevaba zapatos, solo pies envueltos en unos calcetines que le cubrían los tobillos, el resto de los calcetines se los había tragado el asfalto, ¿comprendéis?. Tenía los pies morados y podian apreciarse los vasos sanguineos reventados bajo la piel. No creo que fuera consciente de ello desde hacia horas. … “
Un fragmento del libro, que no roza siquiera el sufrimiento de los participantes en este macabro espectaculo, 100 participantes con una meta: aguantar hasta el final, como en los inmortales solo puede quedar uno, y si paras mueres. Así de simple.
Un saludo
theeleb.
PD: Paso de agradecerle a Marc que me recomendara el libro, que yo ya parezco cansino, y él mi asesor literario.